Puerto Príncipe, Haití — En una alarmante situación, el Centro Hospitalario Fontaine, ubicado en el extenso barrio marginal de Cité Soleil, en la capital Puerto Príncipe, fue objeto de una incursión violenta el miércoles por parte de una pandilla fuertemente armada.
El director del centro médico, Jose Ulysse, confirmó el incidente en un breve intercambio de mensajes con The Associated Press, expresando la grave preocupación del personal y la difícil situación en la que se encuentran. Según Ulysse, una pandilla identificada como "Brooklyn", liderada por Gabriel Jean-Pierre, conocido como "Ti Gabriel", ingresó al hospital tomando como rehenes a mujeres, niños y recién nacidos. Aunque se estima que "cientos" de pacientes fueron hechos prisioneros, la cifra exacta aún no ha sido confirmada.
En este momento, se desconocen los motivos detrás de este ataque y toma de rehenes, y el director del hospital no proporcionó detalles adicionales ni respondió a más preguntas. Un portavoz de la Policía Nacional de Haití tampoco ha emitido comentarios al respecto hasta el momento. El Centro Hospitalario Fontaine, considerado un refugio vital en una comunidad asediada por pandillas y enfrentamientos violentos, ha sido previamente blanco de ataques.
Gabriel Jean-Pierre, líder de la pandilla Brooklyn, también encabeza la coalición G-Pep, una de las dos facciones rivales en Haití. Según informes de las Naciones Unidas, la pandilla Brooklyn, con alrededor de 200 miembros, ejerce control en comunidades específicas de Cité Soleil y se dedica a la extorsión, el robo y la violencia contra la población civil.
La situación en la región se ha agravado desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, con un aumento significativo en secuestros y asesinatos. El Centro Hospitalario Fontaine ha sido atacado en el pasado, siendo el director, Jose Ulysse, objeto de agresiones en dos ocasiones anteriores.
La escalada de violencia contra instituciones médicas es un fenómeno preocupante en Haití, como lo evidenció el incidente reciente en el que pandilleros armados ingresaron a un hospital dirigido por Médicos Sin Fronteras y secuestraron a un paciente de un quirófano.
Este lamentable episodio subraya la urgente necesidad de abordar la creciente crisis de seguridad en Haití y proteger a las instituciones médicas, que desempeñan un papel vital en el bienestar de la población. La comunidad internacional y las autoridades haitianas deben unirse para garantizar la seguridad y el acceso a la atención médica para todos los ciudadanos.


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